El regreso de Mulder y Scully

28 Ene

El estreno de la décima temporada de “Expediente X”, 14 años después de su despedida, se ha convertido en el evento televisivo del recién estrenado 2016. La serie, en formato limitado de tan sólo seis episodios, ha vuelto con grandes audiencias y muy fiel al espíritu original, o mejor referirnos al genoma primitivo, el ADN de un formato que cambió la manera de ver y entender la televisión.

Expediente X - Antes y después

Chris Carter, con poca fortuna después de finiquitar el departamento de expedientes X, vuelve a estar detrás del proyecto. En los dos primeros episodios de la miniserie muestra el abanico por el que puede volver a transitar su creación: la mitología conspiranoica y los casos aislados, los llamados “monstruos de la semana”. Por suerte para el espectador, los dos capítulos se han emitido en días consecutivos; suerte porque el primer vistazo al regreso de Mulder y Scully puede contentar(nos) al fiel seguidor de la serie pero deja frío al espectador más alejado del mundo creado por Carter, mientras que en el segundo capítulo lo mejor de “Expediente X” vuelve a aflorar.

Los expedientes que han sentado base

En “My struggle”, Fox Mulder y Dana Scully vuelven a reunirse después de varios años sin verse. Sus vidas han cambiado bastante desde la última vez que les vimos, pero ni el motivo de su encuentro ni sus reacciones suponen un buen gancho para la historia. Son reunidos por un vendedor de historias sensacionalistas obsesionado con una conspiración a nivel gubernamental. Nada nuevo bajo el sol, simplemente muchas prisas por echar a andar la acción e intentar levantar una trama más difícil todavía, con triple salto mortal, que justifique que la nueva temporada tiene algo que añadir. Abundan los diálogos demasiado explicativos y nulas sorpresas, además de un David Duchovny algo oxidado demostrando una dejadez sospechosa que no sabemos si se debe al abandono personal de Fox Mulder o por carencias interpretativa. Siendo sinceros, si fuera un piloto de una nueva serie sería un episodio infumable y como episodio evento de una temporada limitada se queda corto si el primer capítulo quema así sus cartuchos.

La nostalgia es traicionera, y de eso se está hablando mucho a cuenta de este regreso seriéfilo. Pero reconozcamos una cosa: a finales del siglo XX “Expediente X” sentó las bases de una ficción moderna, atrevida, que ampliaba horizontes y experimentaba con los resortes narrativos. Desde aquel inicio en 1993, muchos creadores audiovisuales han adoptado este dogma televisivo y han tenido la oportunidad de mejorarlo. “Expediente X” puso la primera piedra, el edificio se ha ido construyendo poco a poco. Ahora volvemos a esa primera obra y puede parecernos incompleta, le exigimos que sea brillante, monumental…, pero sigue siendo ese primitivo material, ese embrión sin adulterar, que dio lugar a la consiguiente cadena evolutiva. Y así debería volver a verse.

Expediente X - Cartel 10T

Testando mayores posibilidades

El segundo episodio, “Founder’s mutation”, ayuda a comprender esta idea de volver a aquella antigua vanguardia catódica. Es un capítulo 100% “Expediente X”: un puzzle que arroja una pista, transita por una investigación algo facilona que afecta personalmente a la pareja protagonista y acaba con una resolución que si bien se podría esperar, a su vez resulta de alguna forma sorprendente, y que por encima de todo plantea un nuevo interrogante. Fue lo que hizo grande la serie y lo que hace volver a creer en esta resurrección.

El caso de los niños mutados redescubre los “monstruos de la semana”, recuperando el pulso de la serie madre. Aunque los 14 años de ausencia hayan hecho que se pierda originalidad y que la pareja de agentes del FBI haya quemado casi todos sus cartuchos, el tiempo también sirve para aflorar conflictos diferentes. En este segundo vistazo a la miniserie, Gillian Anderson aprovecha muy bien el conflicto maternal de una Dana Scully que ha vuelto en mejor forma que su compañero.

En definitiva, el regreso de “Expediente X” vuelve a ser la misma serie que cautivó a millones de personas a lo largo del mundo. Y puede que haga que FOX se decida por apostar firmemente por nuevos episodios para más adelante. Anderson y Duchovny no lo han descartado; Chris Carter parece que va a demostrar en cada una de estas seis píldoras la poliédrica construcción de su trabajo fetiche, una serie predecesora en eso de mutar de semana en semana. Una serie que ha vuelto como se fue, que no es poco. A los fans se nos hará corta; servirá para enganchar nuevas generaciones en esa búsqueda, ahí fuera, de la verdad.

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