American Sopor Story, ni rastro del horror

31 Ene

El circo de los horrores ha confirmado lo peor: “American Horror Story” está más muerta que viva. La franquicia pierde gas en cada temporada y “Freak Show” ha hundido todavía más una serie que, hace no mucho tiempo, derrochaba ingenio y calidad. Esta vez los primeros capítulos presentaban un planteamiento genial, aunque con imperfecciones. Conforme han ido pasando los episodios, estos defectos han acabado por tapar las pocas virtudes.

ahs freak show

Ya no se trata de que “AHS” haya dejado de dar miedo o que su forma de narrar se haya vuelto más convencional. Lo grave es la sensación de tedio que desprende, más cerca del aburrimiento que del entretenimiento. Quiere mostrar simultáneamente una sucesión trepidante de giros imprevisibles y unas ínfulas de serie densa y profunda. Y al final se queda en tierra de nadie. A pesar de aglutinar asesinatos por doquier, escenas de lo más dramáticas, actores de primera categoría…, los espectadores de este gabinete de los horrores se quedan esperando un número que realmente les llene.

La despedida definitiva

El final de temporada de la serie de FX ha estado al servicio de Jessica Lange, un homenaje a su trayectoria en la serie. Es su despedida de la saga y por eso el último capítulo ha girado en torno a ella, ni siquiera en torno a su personaje. Aunque en el fondo su rol nunca ha llegado a variar sustancialmente de temporada en temporada; siempre ha sido la mujer fatal al final de su frustrada carrera. Fue algo que funcionó realmente bien el primer año, tomó más relevancia en el segundo y empezó a repetirse con la tercera parte. Lange ha dado buena cuenta de sus dotes dramáticas, pero a la vez la serie se ha resentido. Con Elsa Mars en el paraíso de los horrores, parece que Jessica Lange ha dicho su adiós definitivo a la saga. Aunque de sobra es conocida la admiración de Ryan Murphy por la actriz y seguro que intentará recuperarla más adelante.

Grandes actores y profundos personajes. Es la consigna que sigue últimamente esta antología de terror. Y cuantos más papelones, mejor. Kathy Bates y su fiel pero gravemente enferma mujer barbuda, Frances Conroy como una madre coraje, Angela Bassett y su deforme diva con instinto maternal, el secreto de Michael Chiklis y su fracaso como padre… A lo que hay que sumar los lustrosos cameos que no se limitan a personajes secundarios. El nivel interpretativo de “AHS” es sencillamente increíble, pero se aglutinan tramas y personajes tan potencialmente dramáticos que se estorban entre sí e impiden que la narración lleve un curso orgánico. Al final lo que pretenden ser trascendentales retratos quedan como planas caricaturas.

ahs freak show Dandy Twisty

Entrelazando historias

Uno de los principales inconvenientes de este año ha sido el carácter intermitente de las tramas, como ya ocurrió en “Coven”. Las historias surgían, desaparecían, volvían con un cambio de orientación… Las tramas han funcionado como compartimentos estancos y por eso muchas veces no se sabía qué hacer con la extensa galería de personajes. Twisty el payaso, uno de los grandes aciertos, desaparece demasiado pronto. O Bette y Dot, que en principio figuraban como protagonistas, fueron diluyéndose hasta ausentarse en medio de la temporada con un conflicto ya manido y sólo volvieron a final de curso. En cambio se seguía apostando por tramas secundarias o incluso terciarias, como la aparición de Neil Patrick Harris, un buen personaje pero a destiempo, o el episodio centrado exclusivamente en Pepper. Los creadores de “AHS”, Murphy y Brad Falchuk, prefirieron interconectar los diferentes mundos de la antología antes que aprovechar el escenario del circo en el que todavía estaban trabajando. Y aún así la conexión con Briarcliff no brilló del todo.

“AHS: Freak Show” también ha logrado mantener algunos aciertos. Como ese tono autoconsciente que ha estado muy presente en el camino de Elsa hacia el estrellato televisivo, ella que prefería arder en aceite antes que aparecer en la pequeña pantalla. O el guiño a “La parada de los monstruos” en el penúltimo episodio. Y este año se han recuperado las escenas alucinógenas, causadas por los miedos o ensoñaciones de algunos personajes y que en principio se presentan como reales para descolocar al espectador. De éstas hemos tenido unas cuantas con la operación de las siamesas o la muerte de alguno de los fenómenos del circo. La defensa de las minorías, como el feminismo de “Coven”, es un leitmotiv muy propio de Murphy y aquí ha vuelto destacar, aunque a veces demasiada moralina desencaje con el tono de la serie.

Ryan Murphy parece que estará un tiempo ausente de “AHS” debido a sus nuevos encargos, la variante “American Crime Story” y la serie de terror cómico “Scream Queens”. ¿Cómo sentará su distanciamiento a una saga en declive? Habrá que esperar para comprobarlo, pero el circo de los horrores ha puesto de manifiesto que la frescura y originalidad de “American Horror Story” están en paradero desconocido y parece todavía más difícil que vuelvan a asomarse en esta antología cada vez menos terrorífica y más soporífera.

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