The affair, puntos de vista

18 Ene

Ha sido una de las revelaciones del año y el Globo de Oro como mejor serie dramática lo ha terminado por confirmar. “The affair” ha hecho saltar por los aires el modelo narrativo audiovisual a través del relato de una infidelidad contada desde el diferente punto de vista de los amantes. Al mando de esta nueva serie de Showtime se encuentran Hagai Levi y Sarah Treem, responsables de la también vanguardista “En terapia”. Aquí dan un paso más allá.

The affairNoah Solloway es incapaz de escribir su segunda novela, se encuentra estancado en la rutina de su familia numerosa. Alison Bailey no puede superar un drama familiar que le aleja cada vez más de su marido. Los caminos de Noah y Alison se cruzan accidentalmente en una cafetería de un pequeño pueblo de veraneo, cuando la niña pequeña de los Solloway está a punto de morir atragantada pero le salva Alison o Noah, todo depende de quién cuente la historia. Y esa es la clave vanguardista en la que se sustenta “The affair”. ¿Lo que cuentan los protagonistas es verdad, en parte mentira, una ensoñación, tal vez una realidad pasada por el filtro de la ficción?

Recordar y reconstruir

Lo que más ha disparado las elucubraciones por parte de la audiencia es el lugar en el que se cuentan ambas versiones del mismo relato. Noah y Alison declaran ante un policía en una sala de interrogatorios porque su aventura extramatrimonial les ha situado como principales sospechosos de un asesinato. Aunque todavía no sabemos a qué responden sus diferentes versiones, parece claro que la investigación policial sólo es una excusa argumental para dar rienda suelta a los recuerdos y observar cómo cada uno de los amantes vivió ese idilio y cómo su mente lo ha procesado después. Por tanto estamos ante una evocación por duplicado, con diferencias a veces insignificantes y a veces cruciales, que en última instancia responden a construcciones mentales.

Así lo declara una de las creadoras de la serie, Sarah Treem, en una conversación con el crítico nortamericano Alan Sepinwall: “Todo lo que importa cuando estás contando algo de memoria, que es lo que siempre he hecho en esta serie, es cómo cada uno de los implicados recuerda el incidente y eso qué cuenta a la audiencia sobre sus respectivas personalidades”. Se trata de un ejercicio psicológico de primer nivel: presenciar desde su psique cómo cada uno de los personajes ha digerido sus acciones para poder seguir adelante después de un estallido emocional que aniquila todo lo que han vivido antes.

La protagonista de la serie, Ruth Wilson, reconoce que “Alison y Noah saben lo que están haciendo, son conscientes de que su relación va a tener consecuencias devastadoras en su entorno, pero necesitan destruir sus vidas para acabar con algo que no estaba funcionando”. Y después reconstruyen ese romance a través de diferentes versiones mínimamente transigentes con cada uno de ellos. Por eso Alison considera que Noah llevó la iniciativa en su romance, y al contrario, Noah cree que Alison prendió la llama. “Iba a tener la oportunidad de interpretar a dos versiones de mi personaje”, declara la protagonista, “me gusta sobre todo cómo el duelo y la culpa, o la ausencia de ellos, condiciona su forma de ser y su aspecto en cada versión de la historia. Noah no la ve como una mujer que sufre y por eso su imagen de Alison es tan distinta”.

The affair - clímaxDesde este prisma, los diferentes puntos de vista de “The affair” resultan bastante honestos. Porque incluso cuando los protagonistas mienten, el espectador lo detecta a través de una discordancia entre la narración en off y lo que sucede en la imagen. Incluso el clímax de temporada, con dos evocaciones totalmente divergentes, se debe a problemas de producción más que a un elemento narrativo proclive a disparar nuevas teorías.

Mucho se ha hablado sobre el papel del narrador no fiable, un narrador intradiegético que nunca puede ser objetivo con la historia que protagoniza. Pero lo cierto es que ésta no es la carta que quieren jugar los creadores de la serie. Levi y Treem, que vienen de un proyecto como “En terapia” que se jugaba todo a sus personajes, anhelan profundizar psicológicamente en su pareja de protagonistas. El resto son mecanismos para dar lugar a la introspección de una manera atractiva para el espectador. Y así como el relato interior se les da muy bien, la historia policíaca flaquea más. Especialmente con una revelación sobre el negocio encubierto de la familia Lockhart que a punto está de romper el pacto de lectura con el espectador; como tampoco son demasiado elaboradas las pesquisas policiales que acaban resolviendo el caso. Y es una pena, porque la combinación de puntos de vista y narradores no fiables hubiese dado mucho juego al espectador, como se intuye en alguno de los resúmenes previos a los capítulos, donde se mezclan perspectivas y se lanzan los cabos sueltos que va dejando la historia. Pero “The affair” no está en esa liga, la serie de Showtime busca que la audiencia conozca cómo sienten los personajes lo que les ocurre y, en todo caso, que cada espectador reconstruya después qué es lo que ocurre realmente.

the affair ruth wilson - dominic west

La dificultad de empatizar sin prejuzgar

Ruth Wilson (“Luther”) realiza un trabajo inconmensurable que le ha valido el Globo de Oro como mejor actriz dramática. Alison es quizá el personaje que tiene más caras; por una parte es el objeto de deseo y que además se enorgullece de serlo y por otra parte es una mujer rota por dentro que necesita cerrar su herida. Precisamente su duelo la convierte en el rol más empático de la serie y es fácil comprender y no prejuzgar sus decisiones. Menos redondo es el papel de Noah, interpretado por Dominic West (“The wire”); está más pegado al tópico del creativo atrapado y su remarcado instinto sexual no ayuda a hacerle único, diferente, vulnerable. West hace un trabajo correcto, pero alejado de la brillantez de su compañera.

Por el esquema narrativo de “The affair” resulta complicado que los personajes secundarios puedan lucirse tanto como sus absolutos protagonistas y narradores. Aún así, Maura Tierney (“Urgencias”) y Joshua Jackson (“Fringe”) aprovechan su oportunidad, especialmente en la recta final de temporada. Cuando la verdad sale a la luz, los dos personajes abandonados se muestran sinceros ante los ojos de sus antiguas parejas. Hellen es incapaz de vivir sin su marido, reconoce que la vida es peor sin él; Cole deja atrás su coraza y descubre la herida que sigue a flor de piel. Ambos actores sacan chispas a sus personajes y aportan mayor profundidad al drama familiar.

Showtime ha renovado la serie por una segunda temporada. Parece bastante claro que si hay alguna producción con una premisa de corta trayectoria, ésta debería ser “The affair”. El relato del idilio ha llegado a su fin y ahora los guionistas deberán buscar una continuación que sirva para seguir explorando el concepto del choque entre evocaciones introspectivas. Sin duda es un reto enorme. La esencia de la serie puede desvirtuarse velozmente, aunque también se abren puertas para seguir explorando un mecanismo narrativo que aquí sólo ha mostrado la punta del iceberg. Las olas seguirán rompiendo y volviendo a formarse, una y otra vez, como en la sensacional cabecera de la serie, y de momento toca esperar para ver qué trae consigo la marea.

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