Homeland, reseteando la bomba de relojería

13 Oct

Showtime ya ha estrenado la cuarta temporada de “Homeland”, unos nuevos capítulos que van a ser observados con lupa. No en vano, Carrie Mathison y compañía inician una etapa totalmente nueva después del rotundo final del anterior curso. Esta “Homeland” parte de cero y arranca con unos capítulos fundacionales que aprovechan los aciertos pasados e intentan enmendar anteriores errores.

Homeland - 4 Temporada

Para empezar, el tema de fondo se aleja de esa lealtad-traición que impregnó los primeros compases y se centra en la responsabilidad y el sentimiento de culpabilidad de unos personajes que sufren mucho pero también hacen sufrir. Aún así, lo más interesante de “Homeland” sigue siendo que su temática está anclada a la realidad que vivimos. La serie narra uno de los miedos más profundos que asola actualmente a la sociedad estadounidense. Ahí está Saul preguntándose si hace bien Estados Unidos retirándose de Afganistán y si el esfuerzo desplegado allí ha merecido la pena. Carrie, Quinn, el propio Saul… han entregado su vida a las labores de inteligencia y son a la vez víctimas y verdugos, aunque cada uno lleva su carga de forma muy distinta.

Spoilers de los tres primeros capítulos de la cuarta temporada de “Homeland” a partir del salto.

Personajes torturados

No hay forma de escapar de los daños colaterales. El detonante de esta nueva etapa, ese bombardeo sobre un almacén donde se está celebrando una boda, dispara remordimientos por doquier. Una metralla que sacude a unos personajes que de por sí estaban bastante atormentados. En un principio, Carrie Mathison intenta convencerse a sí misma de que ha cumplido con su deber. Ella sigue siendo un lobo solitario que lucha contracorriente guiándose por sus instintos; ahora se encuentra ante un caso de contraespionaje que afecta a la CIA, Afganistán y Pakistán.

Peter Quinn parece que puede explotar como personaje este año. Sin la sombra de Brody, el marine representa ahora esa máquina de matar que empieza a cuestionarse sus acciones. Y por una vez empieza a mostrar su personalidad, sacando a la luz un secreto que ni siquiera se había confesado a sí mismo: la atracción por Carrie. Los productores ejecutivos Alex Gansa y Howard Gordon no renuncian a una trama amorosa y parece que la van a hacer aflorar desde los personajes y escalonadamente. De momento es un acierto que se focalice desde la perspectiva de Quinn, alguien a quien todavía no habíamos podido conocer y que tiene motivos suficientes para prendarse por una mujer con la que tienen muchas más cosas en común de lo que podían pensar.

Homeland - Escena del bebé

El baño del bebé

Gansa y Gordon llevan más allá su idea de depurar “Homeland”. En las últimas temporadas la familia de Brody suponía un lastre más que un revulsivo. La maternidad de Carrie podría haber acabado igual. Sin duda plantea un conflicto muy potente, en este caso la disyuntiva de la agente de la CIA que debe decidir entre su trabajo o aprender a abrirse emocionalmente para cuidar a su hija. Un bebé que lleva a escena el fantasma de Brody, con esa cabellera pelirroja y unos ojos de color verde intenso. Esa desquiciante escena de la bañera será sin duda una de las imágenes de esta cuarta temporada, aunque si la serie seguía por esta trama corría el riesgo de dejarse llevar por un conflicto muy fuerte que le alejaría de la esencia de “Homeland”.

Trasladarse a Pakistán y Afganistán dispara uno de los fuertes de la serie, el espionaje y contraespionaje y los operativos que despliegan sobre el terreno. En eso “Homeland” sigue funcionando como un bomba de relojería. Quizá deja a un lado el posible revanchismo que albergaría Carrie contra Langley al traicionarle en su última misión con Brody. Pero “Homeland” mantiene otras señas de identidad, como el debate sobre la lealtad. Lo demuestra Fara, la analista iraní de la CIA que dejó entrever su potencial la temporada pasada, o el estudiante de medicina que sobrevive al bombardeo aéreo y que se perfila como un juguete entre todos los bandos de esta lucha. Sería un acierto que diesen espacio a otros personajes interesantes, como Dar Adal o Javadi, esa versión malévola de Saul que tuvo que reconventirse en un activo de la CIA muy a su pesar. Lo que sí queda claro es que esta nueva “Homeland” está reconstruyendo sus cimientos sólidamente y es una serie que ni mucho menos está acabada.

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