Fargo: lo blanco de la nieve, lo negro del humor

2 Sep

Hace una semana “Fargo” se proclamó ganadora del Emmy a la mejor miniserie. La serie de FX ha sido una de las revelaciones del año y se seguirá hablando de ella durante mucho tiempo. No sólo porque ya tiene asegurada una segunda temporada; también porque en plena vorágine de remakes de películas clásicas para televisión, “Fargo” ha demostrado cómo deben hacerse las cosas.

Fargo - Billy Bob Thornton

La mítica película de los Coen tiene una duración de casi 100 minutos; la adaptación televisiva roza los 600. Adaptar un guión cinematográfico al medio catódico exige una profunda transformación que no todos los remakes están sabiendo hacer. El guionista Noah Hawley, artífice del libreto de todos los episodios, sí ha sabido jugar a favor. Ha rescatado lo más característico del filme, esos personajes patéticos envueltos en una cruenta historia y ese contraste que destila humor negro, para ponerlo en una trama novedosa pero con guiños nostálgicos a la historia primigenia. Una fórmula que hace que la copia sea casi tan buena, o mejor, que el original.

De Fargo a Bemidji

Lester Nygaard no es un vendedor de coches como era Jerry Lundegaard, se dedica a hacer seguros, pero ambos llevan una existencia fracasada y son incapaces de tomar las riendas de sus vidas. Como en la película, Nygaard tomará una serie de decisiones equivocadas que le situarán en medio de una cadena de crímenes que lo van a desquiciar por completo. De pringadete a mezquino, el actor Martin Freeman asume el protagonismo de una historia coral que exige un humor negro, negrísimo.

Fargo - Martin Freeman

El sentido común brilla por su ausencia en Bemidji. Al igual que Nygaard, muchos de los personajes que pululan por la serie sufren algún tipo de tara. Un policía cobarde, un extorsionador mudo, un jefe de policía con menos astucia que un pez de colorines… Como en las mejores comedias, el humor surge del conflicto entre personajes y situaciones. Aquí el grupo de los idiotas se ve envuelto en una trama cien por cien de cine negro. De hecho, el primer chiste de la serie se mantiene respecto a la película: en teoría todo es una historia real.

La parte seria de “Fargo”, esos crímenes brutales, recae en el papel de Billy Bob Thornton. Lorne Malvo es un asesino a sueldo, un comisario del demonio en la tierra, un hombre que asusta a unos niños contándoles las muertes ocurridas en la cosa donde están viviendo. El actor crea un rol tan frío como magnético, una suerte de Anton Chigurh, el rol de Javier Bardem en “No es país para viejos”. De esta forma, el guionista Noah Hawley se inspira en otras creaciones de los Coen para expandir el universo de “Fargo”. Los Coen, que por cierto figuran como productores ejecutivos de la serie y, a buen seguro, estarán encantados con el resultado final de la adaptación.

¿Precuela o secuela?

La serie se va trufando de pequeños homenajes a la cinta de 1996. Como el maletín repleto de dinero enterrado en la nieve. O la salida del parking sin pagar. O el embarazo de la agente Solverson, a cargo de la debutante Allison Tolman en otro de los personajes más sólidos de “Fargo” y fiel reflejo de la policía que interpretó Frances McDormand. Se crean escenas que sitúan la serie a medio camino entre la precuela y la secuela del “Fargo” original.

Fargo - película

Aunque si hablamos de escenas que quedarán grabadas en la retina, no podemos obviar el plano secuencia del asesinato dentro de la sede de la mafia. Una gran escena visual y con una recreación sonora igual de fuerte, jugando además con lo que se ve y lo que queda en off. La puesta en escena de “Fargo” también roza la excelencia, ayudada por esos planos de situación con las llanuras repletas de nieve y una banda sonora refinada.

El formato de miniserie cerrada le ha sentado de maravilla a esta serie de FX. Como también demostró “True detective” o “American Horror Story”. Y al igual que está ocurriendo con éstas últimas, el canal no va a desaprovechar la ocasión y producirá una segunda temporada independiente. Será una precuela y narrará los hechos que Lou Solverson, el dueño del bar y padre de la policía, recuerda constantemente. A saber, 1979 y un terrible asesino que atemorizó Sioux Falls. Ojalá mantenga el nivel.

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