El príncipe, una mina en Ceuta

21 Feb

Dicen los mayores en esto de la televisión que la mejor serie española de policías fue “Brigada central”. Para las nuevas generaciones, los referentes policíacos son “El comisario” o “Policías”. La nueva apuesta de Telecinco, “El príncipe”, es una actualización de estas dos últimas, una puesta a punto a un género que en España no ha acabado de despuntar. Ahora estos agentes ceutíes pueden cambiar las tornas; porque su labor profesional es interesante, pero las circunstancias y el entorno que les rodea son aún más atractivos que esa mera condición de policía.

el príncipe - cartel promocional

El retrato de una Ceuta fronteriza, la dicotomía entre moros y españoles, las callejuelas y recovecos donde el hachís se mueve como un vecino más, la esperanza y el peligro de lanzarse a una frontera…, estas circunstancias que usa la ficción disparan un gran potencial narrativo. Hasta la trama amorosa, que es tópica unas cuantas veces, gana enteros por ambientarse en un barrio como el que perfila “El príncipe”.

Ser policía en El príncipe

El CNI sospecha que la comisaría de El príncipe, en Ceuta, puede estar colaborando con la yihad islámica y envía a un infiltrado para investigar sobre el terreno. Bajo el nombre de Javier Morey y haciéndose pasar por el nuevo inspector, el agente descubre una trama de corrupción policial y narcotráfico mientras se enamora de una joven de raza marroquí a la que está investigando. Bajo esta premisa, las tramas policíacas y amorosas se entrelazan gracias a la desaparición del hermano de la chica y terminan encajando sin desentonar. Es más, no se entendería una historia sin la otra. A pesar de ser poco originales, las dos tramas se potencian cuando entran en contacto.

el príncipe - hiba abouk y álex gonzález

César Benítez y Aitor Gabilondo, ambos guionistas con una larga experiencia en “El comisario”, han creado una serie que juega a establecer una trama de investigación que pueda durar toda la temporada y que sirva para narrar una historia de amor entre dos mundos enfrentados. Por poner en situación, “El príncipe” sería una mezcla del thriller y la corrupción de “No habrá paz para los malvados” y el narcotráfico y los amoríos de “Sin tetas no habrá paraíso”. El toque ceutí es el que añade un punto de originalidad al procedimental policíaco. Lo más interesante es ver cómo la policía se ha tenido que resignar a ceder las calles a esos traficantes de droga o cómo se va retratando la cultura musulmana a través de acciones cotidianas como el luto familiar o un matrimonio de conveniencia.

Ceuta en el croma

“El príncipe” ha llamado la atención por su original entorno narrativo, pero también por su frescura escenográfica. La serie de Plano a Plano aprovecha todos los recursos que le brinda el barrio ceutí y eso incluye también los visuales. La realización suelta pinceladas de la costa que separa dos continentes o de la arquitectura propia del norte de África, tanto en la barriada exterior como en los interiores, con una comisaría maravillosamente recreada. Es de agradecer que la ficción española esté buscando nuevos escenarios donde ambientar sus historias, lugares que se conviertan en un personaje más. “Doctor Mateo”, “Gran hotel”, “El barco”…, los escenarios ya no son simples decorados y están marcando la diferencia. Técnicamente, “El príncipe” ha dado un paso más al usar fondos digitales que le permiten recrear Ceuta desde un estudio de Madrid. Visualmente logran un resultado muy satisfactorio y la productora está consiguiendo que no se encarezca la grabación.

el príncipe - josé coronado

Apuntábamos la referencia a “No habrá paz para los malvados” por ese aire turbio que rodea al cuerpo policial, y evidentemente por la participación de José Coronado. No está al nivel de aquel Santos Trinidad de la película, pero su presencia es de largo el mayor acierto del elenco. Coronado luce como pocos ese gris moral que exige el papel y soporta la historia más traumática de “El príncipe”. Es una pena que el resto de actores no esté a su altura. ¿Qué aportan Álex González y Rubén Cortada más allá de lucir palmito? ¿No sería mejor contar con buenos intérpretes y ya si eso ponerles la tableta de chocolate mediante esos efectos digitales? ¿Por qué los directores de casting en España no prueban a buscar actores fuera del gimnasio? Porque de verdad habrá que ver qué dan de sí este agente doble y el mayor narcotraficante del barrio, dos personajes potentísimos que están muy por debajo de sus posibilidades. Incluso da la sensación de que los guionistas han tenido que restar protagonismo a Faruq, el personaje de Cortada.

Ojalá que “El príncipe” no se pierda en las idas y venidas amorosas de sus protagonistas y explote esa mina narrativa que ha encontrado en las calles de Ceuta. La audiencia también confía en la serie. Mediaset orquestó un gran estreno multicanal que le reportó más de 5 millones y medio de espectadores, datos que prácticamente se han mantenido inmutables en las dos siguientes emisiones ya sólo en su cadena principal. Ahora sí, “El príncipe” puede suponer la reconciliación de Telecinco con la ficción nacional.

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