Homeland (3T), en busca de redención

16 Dic

Que no cuenten conmigo para lapidar “Homeland”. Ha podido tener altibajos, algunos capítulos prescindibles y personajes que estaban pidiendo a gritos una salida fulminante. ¿Alguien ha señalado a Dana? Vale, este año “Homeland” no ha sido del todo redonda, pero sí ha recuperado ese característico buen pulso para la acción y la tensión. Y sobre todo, esta tercera temporada ha hecho lo que todos estábamos pidiendo: resetear la serie.

homeland damian lewis

Tras la season finale, se hace imposible escribir de “Homeland” sin caer en terreno de spoilers. A partir de aquí es camino minado, así que si todavía no has visto “The star”, el último capítulo de la temporada, es mejor que no continúes leyendo.

Sobrevivir no era una opción

Ni con su familia, ni con Carrie. Ni en Estados Unidos, ni huyendo. Nicholas Brody no encontraría la paz jamás. Al menos en este mundo. Desde el momento en que fue reclutado por Al-Qaeda y devuelto a su patria, Brody pasó a ser un juguete en manos de otros. Y todas sus posibilidades de redención incluían un nuevo derramamiento de sangre. La única redención posible era morir en aquella plaza de Teherán.

“La torre de David” fue uno de los capítulos más vilipendiados. Y tampoco fue tan flojo. Quizá la alegoría entre Brody encerrado en aquella cloaca venezolana y Carrie recluida en un centro psiquiátrico fue poco sutil. La huida a la mezquita tampoco fue uno de los golpes maestro de “Homeland”. Pero aquel misterioso doctor, prófugo como Brody y posiblemente pedófilo, abrió los ojos del marine. Era un imán para la muerte.

Y como personaje Brody estaba igualmente agotado. La temporada había arrancado sin él y su reaparición no sirvió para que le echáramos de menos. Tenía una premisa dramática con fecha de caducidad, y esa fecha ya se había sobrepasado hace un año. Por eso cualquier giro que diera Brody ya no funcionaba. En el penúltimo episodio sólo la CIA podía creerse que el marine se había pasado al bando enemigo; todos sabíamos que cumpliría su misión y que de nuevo los guionistas lo pondrían en el punto de mira para el final de temporada. Y esta vez Alex Gansa y Howard Gordon tenían pruebas suficientes de que “Homeland” sí puede sobrevivir sin su protagonista. Así que apretaron el gatillo. Adiós Brody. Y muchas gracias.

Episode 210

Langley, tenemos un problema

Brody lo fue casi todo para “Homeland”. En su primera y segunda temporada. Porque en esta tercera, Gansa y Gordon allanaron el camino para que la CIA asuma todo el peso de la serie. Saul Berenson recibió un papel de primer nivel con una posición tremendamente interesante: el hombre bueno puesto contra las cuerdas.

Así como un buen hombre no se torna malvado de la noche a la mañana, una buena serie tampoco languidece en un par de episodios. Tras el tibio arranque, muchos seguidores pusieron el grito en el cielo con el cierre del cuarto capítulo: Saul y Carrie habían planeado todo el tour de force de la agente Mathison para conseguir introducirla en la línea enemiga. Fue toda una sorpresa, otros lo vieron como una trampa, y ponía en peligro la credibilidad de “Homeland”. No había de qué alarmarse. Así como Saul consiguió el mejor activo de la CIA en décadas, la serie dio un salto hacia los mejores episodios de la temporada.

Epidode 212

“Homeland” enderezó su espina dorsal guiándose de nuevo por el parámetro de la lealtad y la traición, la necesidad de confiar y la virtud de desconfiar en el momento preciso. Los guionistas tomaron varias decisiones muy acertadas, como la elección del mezquino senador Lockhart para dirigir la CIA en detrimento de un Saul que estaba sacando a la agencia de su noche más oscura, o la incursión de Javadi, un terrorífico villano, la versión depravada de Saul dentro de la inteligencia iraní.

Estas dos nuevas líneas argumentales tienen a Saul en el centro de las tramas. Pero dentro de la CIA hay más personajes que han ido madurando este año. Ahí está Quinn, ahora destapado como el tipo duro, el chico de los trabajos sucios que ya empieza a quemarse. O la chica nueva, Fara, descendiente de iraníes y criada en suelo americano, que presenta una interesante encrucijada. Da la sensación de que estos personajes pueden ofrecer mucho más y que esta temporada no han sido del todo aprovechados. Seguramente en la cuarta tanda, ahora sin distracciones de los Brody, “Homeland” podrá centrarse en esta nueva CIA y sacará petróleo con estos argumentos.

Como también aprovecharán esa venganza que ha quedado por explotar. La CIA está tapando el agujero del atentado en Langley, pero lo ha hecho traicionando a Saul y Carrie. Maestro y pupila tienen muchas cuentas pendientes como para volver a convertir Langley en material altamente inflamable.

homeland claire danes

Showtime ya ha encargado una nueva temporada. Para el año que viene podemos albergar esperanza; “Homeland” ha demostrado al espectador, y se ha demostrado a sí misma, que no tiene porqué ser la serie de Nicholas Brody y Carrie Mathison. Su historia funcionó muy bien, fue el mejor arranque de una serie en mucho tiempo. Pero duró lo que duró y estuvo a punto de llevarse por delante toda la serie. Su historia fue la puerta de entrada a un mundo de espionaje y contraespionaje que tiene entidad por sí solo. Un mundo en el que Brody ya no tenía cabida y en el que Carrie aún tiene su hueco, siempre y cuando no se vuelva un personaje tan incendiario que acabe calcinándose en su trastorno. El año que viene la veremos como madre, un conflicto con mucho potencial. Yo al menos compro esta nueva “Homeland”.

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