¿Por qué los concursos han tomado las calles?

19 Jul

Los concursos callejeros han conseguido lo más difícil, han hecho que los tipos con carteles de “Compro oro” pasen desapercibidos por nuestras calles. Porque ahora los portadores de buenos negocios no necesitan estridentes carteles amarillos, sino pértigas y cámaras al hombro. Y dinero para dar y tomar, claro. No venden ni el oro ni el moro, pero esta vuelta de tuerca al formato está erigiendo una nueva edad dorada en los concursos de televisión.

Alfredo Arias

El verano pasado “Lo sabe no lo sabe” se propuso trasladar la mecánica del quiz show a las calles en busca de un toque de originalidad. El concurso fue todo un éxito, se ha mantenido en parrilla durante la temporada alta y ha terminado marcando tendencia. Un año más tarde, estos programas se han extendido como la pólvora, véase el nuevo “Negocia como puedas”, la fugaz versión nacional de “Taxi”, los autonómicos “Alégrame el día”, “Máis galego” o “Bost baietz”, y el futurible “No lo digas, tráelo”. Más allá de transcurrir en la calle, todos ellos siguen un mismo patrón; ahí van los ocho rasgos que favorecen el éxito de estos street quiz shows.

1. Mecanismo sencillo

Cambiar los platós por las calles conlleva que los concursantes sean ciudadanos anónimos que de pronto se encuentran participando en un programa de televisión. En muchos de los casos ni siquiera saben cómo funciona el concurso, por lo que las reglas deben ser muy sencillas y las preguntas no pueden ser demasiado sesudas. Por ejemplo, contestar el máximo de preguntas en cinco minutos, como en el programa de ETBBost baietz”, o no decir la respuesta sino encontrarla por la calle, como ocurre en el formato “No lo digas, tráelo”.

Se trata de concursos ligeros, donde el espectador no tiene que estrujarse el cerebro y puede simplemente disfrutar viendo cómo el concursante tiene que encontrar una respuesta que en casa ya conocen. Por eso es importante, dentro de la sencillez, darle una vuelta al formato. En CuatroLo sabe no lo sabe” lo consigue proponiendo encontrar a alguien que desconozca la respuesta, “Negocia como puedas” lo intenta, de forma menos original, comprando las respuestas a los viandantes.

2. Producción barata

La producción de estos concursos se simplifica respecto a la de quiz shows convencionales. Aquí no es necesario construir un plató, buscar público o realizar un casting de concursantes. Pero a la vez también se permite unificar las grabaciones, en este caso estructurándolo por las ciudades que visitan, para reducir el calendario de producción. Y los premios no llegan a cantidades tan altas ya que parte del atractivo reside en entregar el dinero en mano (aunque esto forma parte de esa “magia de la televisión” y estos sobres están mucho más vigilados por Hacienda que los que fue repartiendo Bárcenas). Por tanto, para cadena y productora resulta relativamente barato poner en marcha un concurso de preguntas o pruebas en la calle. El equilibrio entre gastos e ingresos hace más fácil rentabilizar estos contenidos.

concursos lo sabe no lo sabe

3. Fórmula de televisión local

Se podría decir que estos formatos siguen la fórmula utilizada por las televisiones locales: salir en busca del contenido a la calle. Los canales pequeños, que por limitaciones presupuestarias deben exprimir al máximo sus recursos, realizan encuestas a pie de calle y consiguen completar alguna noticias para sus informativos o crear nuevas secciones de programas de entretenimiento. A la vez fidelizan a su público objetivo, porque las personas que han sido grabadas por la calle están pendientes de ver cuándo aparecerán en televisión, y avisan a su familia, vecinos, amigos… “Oiga, ¿y esto cuándo sale?”.

Las grandes cadenas aprovechan esta misma fórmula a un nivel global. Se nutren de contenidos mientras se promocionan. En este caso, el altavoz se amplifica con las noticias que los medios locales realizan sobre la grabación del programa, que terminan siendo un evento en muchas ciudades: “El programa ‘Lo sabe no lo sabe’ emite parte de las imágenes que grabó en Cuenca”, “Una televisión nacional graba en Albacete un programa de su nuevo concurso”, “‘Lo sabe no lo sabe’ en Pamplona”, “El concurso ‘Lo sabe no lo sabe’ vuelve desde mañana a grabar en Salamanca”…

4. Imagen de marca

Esta promoción gratuita sirve para realzar la imagen de marca de los programas y las cadenas que lo emiten. Los concursos están bien vistos en televisión, siempre se agradece que repartan dinero, y hacerlo en la calle aún proporciona mejor estima. La buena fama se extiende tanto en los televidentes que ven cada día el programa, como en los viandantes que presencian alguna de las grabaciones.

concursos taxi la sexta

5. Moda en auge

Los streetgames no son un invento actual. Hace años ya había espacios televisivos que explotaban la calle como fuente de inspiración. Uno de los más recordados es el programa autonómico “X cuánto?”, que condujo Arturo Valls, basado en subastar un reto entre dos concursantes anónimos que encontraban por la calle. Los participantes debían apurar al máximo el premio que esperaban llevarse y después superar una prueba amable, del tipo raparse la cabeza o llenar una habitación de espuma.

El mérito de “Lo sabe no lo sabe”, basado en el formato israelí “Smart face”, estuvo en reciclar lo que ya habíamos visto tiempo atrás y presentarlo como una nueva variante de los concursos. El resto de cadenas echó la vista atrás para rescatar programas similares como “Taxi, taxi”, también procedente del formato internacional “Cash Cab” y que se había emitido previamente en Telemadrid y Canal Sur. Llegó a laSexta bajo el nombre de “Taxi” con Miki Nadal y el presentador de la versión andaluza, Manolo Sarriá. Ninguno de estos nuevos concursos ha conseguido el éxito del espacio de Cuatro, pero la competencia ha encontrado ya una fórmula eficaz que no requiere arriesgar muchas cantidades de dinero.

6. Humor

Desde aquel “X cuánto?” hasta el último “Negocia como puedas” se percibe la necesidad de insuflar a estos espacios un aura cómica. Esta labor recae en el presentador, que ha de ir buscando la complicidad de los participantes, el toque de humor. No es de extrañar que la mayoría de los conductores hayan salido de “Caiga quien caiga”, donde los reportajes se gastaban un sentido del humor parecido. Ahí están Arturo Valls, Juanra Bonet, Raúl Gómez o Miguel Martín, y junto a ellos otros reporteros o cómicos con soltura en la improvisación, como Nadal o Sarriá. Lo importante es buscar la carcajada.

7. Espontaneidad de la calle

El presentador tiene que saber aprovechar todo lo que ocurra a su alrededor. Dos mujeres que se encuentran en medio de la acera y se ponen hablar de sus cosas es pura televisión, eso es así. Y eso lo sabe bien Juanra Bonet, que lidió con estas dos “señoras que”.

Airear los concursos asegura encontrar participantes totalmente espontáneos, personas con mucho carisma que se desenvuelven en su hábitat y que seguramente en un plató no serían tan naturales. Garantizan momentos divertidos y aportan realismo, lo que sin duda contribuye a que el espectador empatice con el concursante.

8. Variedad de posibilidades de programación

Máis galego”, el programa que recorre Galicia realizando preguntas y pruebas para encontrar a la persona más gallega de la comunidad, se emite diariamente a las 7 de la tarde en TVG. “Alégrame el día”, un concurso que propone divertidos retos a los transeúntes con el fin de pasar un rato entretenido y ganar algo de dinero, se emite cada domingo por la noche en ETB 2. Estos concursos funcionan como emisión diaria o emisión semanal, lo mismo para la franja de tarde, para access prime time que para prime time. Las posibilidades de programación son variadas, aunque parece que cuando mejor se han comportado han sido como teloneros de la oferta principal de noche.

Al ser programas con grabaciones independientes, una ronda por concursante, pueden alargarse o recortarse como le interese a los programadores. Desde microcápsulas de cinco minutos hasta casi la hora y media, la duración de los programas no es problema para encajarlos en la parrilla. El ejemplo más paradigmático es el “Lo sabe no lo sabe” argentino en el canal América TV. Comenzó a emitirse como una sección dentro del programa vespertino “Antes que sea tarde” y estaba conducido por el presentador principal del macroespacio, Guillermo “El pelado” López, curiosamente también un reportero de “Caiga quien caiga”. Mientras el programa contenedor no destacaba en audiencia, “Lo sabe no lo sabe” brillaba cada vez más. Al final la sección se comió al programa y “Antes que sea tarde” desapareció completamente cediendo su hueco al concurso.

Las cadenas de televisión han encontrado un filón en esta nueva moda de los concursos callejeros y seguramente la nómina de títulos se ampliará en los próximos meses, aunque sólo unos pocos sobrevivirán. Pero seguro que de aquí a unos años, estos programas se habrán ganado un hueco en la historia de los concursos televisivos. Una historia que ya puede verse, aquí va un vistazo nostálgico a la trayectoria de este género en España, cortesía de “Viaje al centro de la tele”, todo un acierto de Televisión Española. “Por un euro, díganos concursos de televisión, como por ejemplo “El precio justo”. Un, dos, tres… responda otra vez”.

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