La pesadilla del alce, el final de “Hannibal”

26 Jun

Hello, doctor Lecter. Aún resuenan en el aire las últimas palabras del final de temporada de “Hannibal”. La serie sobre el psiquiatra caníbal ha terminado siendo el plato principal del menú televisivo de este año. Un plato tan exquisito como malsano, una casquería deliciosa que deja con ganas de probar más, una pesadilla de la que te despiertas antes de tiempo e intentas cerrar los ojos para saber qué espera al final.

hannibal - alce

El productor ejecutivo Bryan Fuller le da aquí una vuelta de tuerca a los procedimentales policíacos y oxigena el icónico personaje que ideó Thomas Harris. Toda esta primera temporada se ha ido moviendo entre la crudeza y la sutileza para retratar el acercamiento de Hannibal Lecter hacia el atormentado agente del FBI, Will Graham. El tratamiento de choque entre ambas personalidades ha dejado la terapia en su punto álgido. Por suerte NBC ha encargado más sesiones y la visita a esta consulta continuará en 2014. Si no sabes cómo ha sido ese último saludo al doctor Lecter, es mejor que no sigas leyendo después del salto.

Sueños y alucinaciones

Desde la primera secuencia de “Hannibal” se activa el que será el mayor conflicto de Will Graham. El agente y profesor del FBI ha desarrollado una capacidad tan empática que le permite reconstruir un asesinato a través de la escena del crimen imaginando cómo se comportó el homicida. Graham se mimetiza tanto con el asesino que termina viéndose a sí mismo como protagonista de esas recreaciones. En este punto, el actor Hugh Dancy realiza un trabajo reseñable. Conforme avanza el relato, al agente le cuesta cada vez más discernir ente sueño y realidad; se va sumiendo en un letargo que encuentra su representación metafórica en el invierno, el frío y las nieves que rodean los escenarios. El espectador sigue asumiendo su punto de vista y presencia las alucinaciones que padece, unas escenas que visualmente son lo más llamativo de la serie. Como el arranque del episodio once, con un iceberg fragmentándose frente a Graham para que se ahogue en su propio mundo.

hannibal - will

Hay mucho de David Lynch en estas secuencias oníricas que cada vez torturan más al personaje de Graham. Necesita bajar a los infiernos para hacer el bien. Y el Dante Alighieri que le guía le resulta enmascarado, pero con figura antropomorfa marcada por la cornamenta de un alce. Por eso este animal es tan recurrente en sus pesadillas. Respetando el simbolismo de la obra de Thomas Harris, los corderos de Clarice Starling se convierten aquí en alces. El alce en demonio. Las alucinaciones en salvación.

Estos sueños le sirven a Graham para hallar las pistas clave que conducen al asesino, por lo que quien busque aquí un rompecabezas exacto sobre el homicidio de la semana no va a encontrar una serie de su gusto. Bryan Fuller ha declarado en alguna ocasión que no le interesa contar en cada capítulo cómo atrapan a un asesino, sino cómo afectan esas muertes a los policías que las investigan.

Violencia a raudales

hannibal - totem mortuarioQuizá de esa forma se justifique la violencia explícita que impregna “Hannibal”. Se trata de hacer partícipe al espectador de la cercanía con el mal a la que se ven sometidos diariamente los policías, una aproximación a los trastornos de Will Graham. De esa forma se entiende que cada episodio busque casos más violentos que los anteriores: el polémico asesinato a manos de niños, el ángel exterminador, el músico homicida o el tótem funerario. Fuller también ha justificado la puesta en escena de estas atrocidades como escenas de ópera que tiran hacia la grandilocuencia. La serie versa sobre la atracción del mal, por eso buscan darle un tratamiento artístico a tanta violencia. Aunque esto no quita que haya escenas verdaderamente desagradables.

Elegante sobriedad

Pero los sucesos realmente más repulsivos de la serie y el criminal más macabro se mantienen a la sombra. Son las escenas de Hannibal Lecter, que están impregnadas de un refinado doble sentido que funciona precisamente por los ecos que produce. Gracias a este papel le han llovido halagos a Mads Mikkelsen, y no es para menos. Al listón que había dejado Anthony Hopkins, el actor danés añade frialdad, un porte de elegancia todavía mayor y una manera de desenvolverse muy sibilina. Tras su aspecto de reptil, casi de serpiente tentadora de Adán, se esconde el simbólico diablo representado por la cornamenta de un colosal alce.

hannibal - consulta

Durante la primera parte de la temporada Hannibal se mueve sobriamente en un discreto segundo plano. Pero a partir del sexto capítulo se produce un giro en la trama y por primera vez se ve al psiquiatra acechando a sus corderos, en este caso a la estudiante Miriam Lass. En el siguiente episodio prepara un banquete y llena el congelador, y en el octavo termina matando a uno de sus pacientes y a su amigo en su propia consulta. Por cierto, una consulta roja y con grandes cortinas, curiosamente como la habitación que propone Lynch en “Twin Peaks”. Por un momento parece que este torbellino de violencia va a terminar con la contención del personaje. Eso sí, hasta en la forma de atacar del doctor hay algo cortés y mesurado. Como mucho llegamos a verle asestando un golpe mortal con una premonitoria escultura. Sí intuimos que corta la cara de un colega, pero un brillante punto de vista validado por la trama episódica del 1×10 impide que veamos su rostro cometiendo tal crimen. Puede que ese momento sea el único en el que Lecter parecía actuar precipitadamente, pues no podía cubrirse las espaldas con total seguridad, pero aún así supo salir airoso de la situación y volver a su elegante sobriedad.

Tempo acertado

hannibal - reloj willSalvo estos arranques de furia, “Hannibal” ha funcionado constantemente con un tempo relajado y secuencias algo más largas de lo habitual. A excepción de la investigación de los casos y las alucinaciones de Graham, en las que predomina el impacto visual por encima de cualquier otro estímulo, la mayor parte de la trama se resuelve con secuencias extensas basadas en diálogos. Se trata de conversaciones de tono denso que contribuyen a la introspección en la psicología de estos personajes. Es natural que una serie que transcurre entre la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI y los divanes de varios psiquiatras apele al intelecto, lo que requiere tiempo, y que indague en busca de reflexiones. Por eso los casos policiales remueven la conciencia en los personajes: a raíz de un terrible crimen entre niños, Crawford evidencia la distancia insalvable con su esposa después de haber dejado pasar de largo la paternidad; Hannibal consigue etiquetar su relación con Will gracias a un paciente necesitado de amistad; o Graham empieza a aceptar su ruptura con el mundo al indagar en la mente de Georgia, una chica con el síndrome de Cotard.

Personajes traumatizados

El punto en común de todos estos personajes radica en esconder un trauma profundo. El de Will Graham es el conflicto que vertebra toda la serie y que obsesiona al doctor Lecter en su análisis constante del mal. El resto de personajes no poseen conflictos tan poderosos y quedan un escalón por debajo. Jack Crawford (el eficaz Laurence Fishburne) se muestra turbado por haber entregado toda su vida a la mente de los demás sin haber sido capaz de leer los pensamientos de su esposa; pero el devenir del relato cambia el foco a un asunto mucho más manido, con Crawford obsesionado por atrapar al “destripador de Chesapeake” que mató a su pupila. Alana Bloom es el contrapeso de Lecter en la balanza de Graham, aunque a lo largo de la primera temporada no ha logrado borrarse el sello de personaje de interés romántico. Tampoco ha mostrado muchas más aristas Freddie Lounds, la periodista sensacionalista que persigue a Crawford y los suyos. Por contra, otros papeles en teoría menores sí han brillado mucho más en el relato. Es el caso de Abigail Hobbs, la superviviente del primer episodio a la que Graham y Lecter quieren ayudar, el primero como figura protectora y el segundo utilizándola como otro caso de estudio. O como el cirujano bipolar Abel Gideon al que manipula un odioso doctor Chilton, la chica no muerta Georgia que ofrece una de las tramas más terroríficas de la serie o Franklyn, el primer paciente que aparece con Hannibal y que desde el principio se intuye que va a acabar muy mal. Pero sin duda uno de los personajes secundarios más prometedores es el de Bedelia Du Maurier (Gillian Anderson bordando otro papel enigmático), la psiquiatra de Hannibal que esconde varios secretos.

hannibal - gillian anderson

El alce sale a la luz

Precisamente la penúltima escena de “Hannibal” se corresponde con la primera cena entre el doctor Lecter y la doctora Du Maurier, quizá la escena más apetitosa de la serie. Por primera vez parece que alguien ha detectado los patrones de comportamiento de Hannibal, y por primera vez parece que alguien conoce el ingrediente secreto del menú del psiquiatra. Esa ternera lechal esconde tanto como el último intercambio verbal de estos dos comensales.

En la cena Hannibal le confiesa a su terapeuta que irá al Hospital Psiquiátrico de Baltimore para despedirse de Will Graham. El agente del FBI había sido arrestado por asesinar a Abigail Hobbs y matar a otras cuatro personas durante sus investigaciones con Jack Crawford, debido a los trastornos mentales que le causó una encefalitis. Pero Graham creía en su inocencia, se fugó y se llevó a Hannibal hasta el supuesto lugar del crimen para encontrar al verdadero culpable. Allí pone en escena su última recreación, en la que vuelve a hacer acto de presencia el alce antropomorfo. Esta vez todo encaja y Graham descubre que si él no cometió aquellos crímenes, sólo había otra persona que pudo hacerlo… Bajo la diabólica cornamenta de las pesadillas se encuentra el gélido rostro de Hannibal, un demonio de hielo. En una escena-espejo con la de la muerte de Garret Jacob Hobbs, Graham adopta el punto de vista del asesino, Crawford asume el rol de Graham y Hannibal mantiene su carta, ahora boca arriba. ¿Ves? ¿Lo ves? Desangrado desde el suelo, Hobbs intentaba avisar a Graham de que Hannibal era el otro asesino. Herido y tendido en el mismo lugar, Graham intenta avisar a Crawford de que Hannibal es el destripador de Chesapeake, el autor de muchos otros crímenes y la versión humana del alce de sus pesadillas.

hannibal - hospital psiquiátrico baltimoreLecter acude al Hospital de Baltimore para despedirse de Will. Al entrar en esos pasillos olfatea algo. Por el olor había detectado que Graham tenía encefalitis, en ese momento se da cuenta de que no huele a enajenación. Hannibal sabe que Will Graham está cuerdo y ha descubierto el secreto. Hello, doctor Lecter.

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2 comentarios to “La pesadilla del alce, el final de “Hannibal””

  1. Mr. Mortis 29/06/2013 a 0:56 #

    Una buena reseña, aún más un excelente serie, no me había inmerso tanto desde Dr. HOUSE. Hannibal es una serie que promete mucho y hasta el momento no deja ni pizca de de decepción a mi persona por el contrario quedo con esa inquietud de saber que le depara al Agente Will, y ver cómo el productor teje lo que viene de esta excelente serie.

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