La vuelta al origen en el final de “Gran reserva”

30 Abr

Gran reserva” terminó cerrando el círculo. No, no hay spoilers en esta entrada. La trilogía de “El pago de los Cortázar” nos devolvió a una fiesta en las bodegas, con dos enemigos irreconciliables y un disparo a bocajarro. Las promociones de La 1 y el productor y guionista de la serie, Ramón Campos, ya advertían que los minutos finales recordarían a aquel enigmático inicio, 42 capítulos antes, en el que la sangre de un agonizante Miguel Cortázar se mezclaba con los vinos de su familia. Y es que todo final es un nuevo principio. “Gran reserva” se marcha para dejar sitio a la serie diaria que relatará cómo comenzaron en los años 60 las intrigas bodegueras que asolan La Siesta. Pero a la vez ha dejado la puerta abierta, y los misterios suficientes, como para regresar al prime time de La 1.

Gran Reserva final circular

Desde el principio, Bambú Producciones no tuvo ningún reparo en reconocer las evidentes reminiscencias con “Falcon Crest”. La productora, que venía de haber sufrido un tropiezo con “Guante blanco”, su primera serie nacional en solitario, no se podía permitir un paso en falso. Tenían que idear una serie de éxito para el público, mayoritariamente maduro, de Televisión Española, y echaron mano del melodrama de las sagas familiares que tanto éxito había tenido en televisión décadas atrás. Así nació “Gran reserva”. “El secreto está en la uva”, les dijeron a los directivos de La 1, y ahí ya les dejaron tumbados.

Sembrar vientos para cosechar tempestades

“Gran reserva” ha sabido componer un elenco de personajes lo suficientemente completo como para destilar intrigas sin que sus protagonistas se agotasen. De un lado los Cortázar, liderados por un maquiavélico Vicente (magistralmente interpretado por Emilio Gutiérrez Caba) que hace todo lo posible por mantener a su familia unida y que el negocio no se derrumbe. Encuentra su cruz en Miguel, el vástago que reniega de su padre y no quiere cometer los mismos errores. Les rodean el resto de hermanos: el cabal Pablo, la ingenua Emma, su desaprensivo marido Gustavo y Raúl, el impulsivo. Si con el avance de las tramas daban signos de agotamiento, el equipo de guionistas ha sabido administrar los roles haciendo crecer la familia. Del otro lado, el clan Reverte funciona como reclamo para empatizar con algunos personajes. Sofía, la sufridora matriarca, su hija e interés romántico de la serie, Lucía, y el rebelde Daniel, ayudan a comprender hasta dónde pueden llegar los tejemanejes de la familia rival. Todos estos personajes se las han valido para llenar cada capítulo de giros de guión constantes. Porque si algo no le ha faltado a “Gran reserva” han sido puntos de giro y ritmo trepidante.

Metafóricas o literales, la serie está llena de puñaladas traperas. Las tres/cuatro tramas principales que utiliza por capítulo siempre buscan la sorpresa para nunca perder la tensión. A base de intrigas, misterios, odios y amoríos, se hace imposible criticar a “Gran reserva” por falta de acontecimientos. Bambú Producciones no concibe sus series de otra forma. Y es así cómo han sabido sacar provecho de la fórmula de los capítulos de 70 minutos. Ya que los parámetros de las cadenas nacionales no van a cambiar, y quieren llenar todo el prime time con una única serie, la productora ha encontrado el género adecuado y la forma correcta para convertir en virtud el defecto. Curiosamente hay otra gran compañía nacional que de la misma forma está sacando oro de los 70 minutos, Diagonal TV, artífice de “Amar es para siempre”. No en vano, en plena crisis las dos productoras están sumando nuevos proyectos con un mismo espíritu aunque con caminos inversos, de serie de prime time a seriales de tarde y viceversa. Porque ambas han conseguido que el calificativo de culebrón ya no sea una etiqueta peyorativa.

Imagen del último capítulo y declaraciones del productor y guionista, Ramón Campos, sobre el origen de la serie

Imagen del último capítulo y declaraciones del productor y guionista, Ramón Campos, sobre el origen de la serie

Denominación de origen: melodrama

Bambú tiene en su haber “Desaparecida”, “Hispania” o “Gran hotel”, todas ellas para el prime time, y en mayo estrenará su primer serial, “Gran reserva. El origen”. En el currículum de Diagonal (y sus empresas hermanas) figuran sus inicios en “El súper”, la confirmación de “Arrayán” en Andalucía, “Amar en tiempos revueltos” o “Bandolera” como soap operas o telenovelas, y hace unos años dio el salto a las grandes series con “700 euros, diario secreto de una call girl”, “La señora”, “La república” o “Isabel”. ¿Qué tienen que ver unas historias con otras, una compañía con la otra? Pues ese gusto por el melodrama. Diagonal lo desarrolló para sus series diarias y luego probó la fórmula con las producciones semanales; Bambú lo aplicó en las series de prime time y ahora lo traslada a la telenovela. Se demuestra que el denostado género funciona para atraer al espectador, fidelizarle y además alimentar constantemente las narraciones.

A falta de degustar “Gran reserva. El origen”, lo probado anteriormente deja buen gusto, por lo que es lógico que La 1 haya decidido decantarse por este proyecto frente a otras propuestas. Cuenta con la ventaja de no empezar de cero, ya que habrá público ávido de nuevas intrigas bodegueras, y parece que los guiones, con suspense y amor al 50%, se pueden adaptar muy bien al formato diario. El único escollo será que algunos espectadores no conecten con la serie por no haber seguido “Gran reserva”, pero estos días se está insistiendo bastante en que son productos independientes. Para abrir boca, Televisión Española ya ha mostrado un adelanto de los orígenes del enfrentamiento entre los Cortázar, los Reverte y una tercera bodega en discordia, la de los Miranda.

Aunque “Gran reserva” haya bajado de audiencia en su tercera temporada, todavía no tiene decidido su futuro. Como serie de intriga se vio lastrada durante el período en el que TVE, inmersa en una crisis presupuestaria, se paralizó por completo; entonces el público perdió el hilo de la narración. Ahora La 1 esperará a ver los resultados del serial diario para pronunciarse sobre la continuidad o no de la producción. De cara a seguir en antena, Televisión Española podría concederle otra nueva temporada o, como ya hizo satisfactoriamente con Diagonal TV y “Amar en tiempos revueltos”, encargar varios capítulos especiales para prime time. Estos últimos tres episodios de “El pago de los Cortázar” son un buen ejemplo de esta segunda modalidad. Lo que queda claro es que en La Siesta quedan muchos misterios, tanto del presente como del pasado, por desvelarse.

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