Hannibal, la fascinación del mal

25 Abr

Tras el atentado de Boston y la muerte de tres personas, entre ellas un chico de ocho años, NBC decidió retirar la emisión del cuarto episodio de “Hannibal”, su oscura serie sobre el aún más tenebroso personaje creado por Thomas Harris. Muchos espectadores de todo el mundo han puesto el grito en el cielo por el puritanismo que impregnan este tipo de decisiones de las networks americanas. El capítulo en cuestión mostraba un asesinato entre niños, pero toda la serie en sí misma es susceptible de herir sensibilidades. No olvidemos que parte de la idea de personas que comen personas. Y precisamente son estas crueldades las que conforman el atractivo de “Hannibal”, tanto de la serie como del personaje.

HANNIBAL: SEASON ONE (Photo: Robert Trachtenberg/Sony Pictures Television/NBC)

Posiblemente no habrá villano más icónico y seductor que Hannibal Lecter. Lo han demostrado las novelas de Harris y las cinco películas sobre el psiquiatra caníbal. La distinción, los buenos modales, la ética dentro de la perversión depravada… Son muchos los rasgos que atraen la atención sobre este devorador de carne y de almas. Coquetea en todo momento con la muerte y se adentra en lo más recóndito de aquellos sujetos en los que puede hacer estallar el germen del mal. Lecter lo copa todo y sin necesidad de ser protagonista. Porque nos interesa cómo mina la psicología de sus “pacientes”, cómo ejerce de guía para dirimir quién es más poderoso en el fondo de sus personalidades: el bien o el mal. Por eso es tan importante que el partenaire de Hannibal esté a su altura. En la serie de NBC, el agente del FBI Will Graham lo está.

“Hannibal” se merienda a “The following”

Han coincidido en el concepto y en la misma midseason, por lo que comparar “Hannibal” y “The following” es inevitable. Y además sirve para explicar los aciertos de la primera respecto a la segunda. La principal diferencia estriba en el punto de vista. En ambas series, los espectadores sabemos que el villano (Hannibal Lecter/Joe Carroll) es un asesino y manipulador, pero mientras el resto de personajes de “Hannibal” lo desconoce, los de “The following” lo saben. Así que esta segunda serie ha tomado el camino de dar giros de guión a diestro y siniestro para mantener su rimbombancia, mientras que la apuesta de NBC se defiende mejor en la sutileza y proponiendo dobles lecturas. En ese sentido, las escenas gastronómicas de Lecter (y en especial de sus comensales) degustando sugerentes platos resultan verdaderamente exquisitas.

Hannibal es un auténtico villano, pero siempre comedido, distante y distinguido. Anthony Hopkins sentó estas bases y ahora Mads Mikkelsen (experto en maldades en “Casino Royale”) sabe aprovecharlas. Su origen danés y su acento lo acercan al Lecter lituano que creó Thomas Harris en sus novelas, y su fisonomía, también de prototipo nórdico, le confiere una mayor dosis de frialdad. Por contra, el Joe Carroll que construye James Purefoy es mucho más explícito, tan exagerado que cae en la caricatura y ha terminado sonando al eco de la risa maligna de un villano.

Por supuesto, los buenos de la serie son imprescindibles para comprender la atracción del mal. En “The following”, Kevin Bacon intenta sacar brillo a su trillado Ryan Hardy, un policía retirado con demasiadas cicatrices de guerra pero elegido para desbaratar el plan del psicópata como ya lo hizo una vez. En “Hannibal”, Hugh Dancy da vida a Will Graham, que tampoco es el culmen de la originalidad, aunque alberga más matices. Se trata de un detective nerd del FBI, con dificultades para entablar relaciones con los demás, demasiado empático y bastante piadoso, como demuestra el numeroso grupo de perros callejeros que acoge en casa. Está traumatizado por su don: la capacidad de recrear las escenas del crimen poniéndose en la piel del asesino. En “El dragón rojo”, la novela de Harris y sus dos adaptaciones cinematográficas, ya se habla de esta aptitud de Graham, aunque el creador de la serie, Bryan Fuller, lo explota ahora de una forma más visual y potente. En sus anteriores trabajos (“Criando malvas”, “Tan muertos como yo”), Fuller ya ha demostrado que tiene una visión del mundo muy personal. Aquí lo pone en práctica con los saltos mentales de Graham para empatizar con los asesinos, lo que le atormenta constantemente y le impide abrirse emocionalmente ante los demás. Es el conflicto que vertebra toda la serie, la novela y las películas, y que une al agente del FBI con Hannibal. Tanto “El dragón rojo“, la película de 2002, como la serie lanzan la misma pregunta a Will Graham y al espectador: ¿disfrutamos con el mal?

“El dragón rojo” (2002)

Hannibal Lecter: Dígame Will, ¿le gustó? ¿Su primer crimen? Por supuesto que sí, por qué no iba a gustarle, le gusta incluso a Dios. La semana pasada en Texas dejó caer el tejado de una iglesia sobre 34 de sus fieles mientras le alababan con un himno.

“Hannibal” (2013) – Episodio 2

Hannibal Lecter: Dios también debe sentirse bien matando pues lo hace constantemente. ¿Y no estamos hechos a su imagen?

Will Graham: Depende de a quién se lo preguntes.

Hannibal Lecter: Dios es terrible. Derrumbó el techo de una iglesia sobre 34 de sus fieles el pasado miércoles por la noche en Texas mientras cantaban un himno.

Will Graham: ¿Y Dios se sintió bien?

Hannibal Lecter: Se sintió poderoso.

En la mente del asesino

Bryan Fuller estructura cada capítulo alrededor de un caso, al estilo de series procedimentales como “Mentes criminales” o “El mentalista”. Pero lo de menos termina siendo el asesino de la semana. La trama criminal se presenta casi a mediados del episodio y se resuelve de forma rápida, a veces precipitada. Porque lo que le interesa a Fuller es mostrarnos la relación que va creándose en torno a Hannibal y Graham, y cómo en su mente luchan el bien y el mal. La atmósfera en la que viven es desasogante, y cada personaje necesita un pilar de apoyo donde descansar. Fuera de terapia, Will llega a sincerarse con su compañera Alana Bloom, donde empieza a construirse una tensión sexual no resuelta muy prometedora. Y Hannibal, aunque aún no lo hemos visto, visitará a otra psiquiatra que estará interpretada por Gillian Anderson (Dana Scully en “Expediente X”). La actriz tiene todo a su favor para moverse como pez en el agua en una serie tan opresiva que le resultará familiar. Si los cara a cara de “Hannibal” ya son de lo mejor del show, los encuentros venideros entre Mikkelsen y Anderson van a echar chispas, ¡qué bueno!

Hannibal consulta Lecter Graham

Cuando NBC retiró el episodio cuarto para no herir sensibilidades se apresuraron a justificar que el espectador no notaría el salto en la trama. No es así y han tenido que recular. Aunque no lo han emitido en televisión, el capítulo se ha editado y ha terminado convertido en webserie para la página de la cadena. Ahí se ven las escenas de la trama de temporada que suponían un avance en la indagación de Hannibal Lecter hacia lo más oscuro de sus pacientes. Por suerte fuera de Estados Unidos se verá este episodio, porque la emisión internacional no se lo va a saltar. Como confirmaron en ¡Vaya tele!, AXN lo emitirá en España el jueves 2 de mayo. ¿Es que NBC no se ha dado cuenta que la serie que están produciendo trata precisamente de sensibilidades heridas?

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